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Risaralda, es tierra abonada para convertirse en un Silicon Valley

“Hacia el futuro el Valle del Risaralda debe ser el gran centro de transformación del aparato productivo”.
Juan Guillermo Salazar Pineda

Posted on junio 24, 2019 En Punto Final

Desde la sociedad civil se viene impulsando una iniciativa que busca establecer en Risaralda un centro de innovación y productividad que aproveche todo el conocimiento científico que se está generando en el ámbito universitario para impulsar desarrollos productivos que no solo den lugar nuevas empresas sino también empleos estables y tributos al estado. Al frente de este idea están trabajando personas como Luis Jaime Valencia, ingeniero mecánico y biólogo molecular que está vinculado al afamado centro de investigaciones Francis Crick Institute de Londrés, y Juan Guillermo Salazar Pineda, ingeniero industrial con maestría en administración económica y financiera y estudios de control fiscal de ingresos públicos quien ha sido Contralor de Risaralda, jefe de control interno del Forec y asesor de la presidencia de Findeter, entre otros cargos. Con ese objetivo le dieron vida al Centro de Innovación y Productividad Valle del Risaralda, Risvalley.

¿En qué consiste el proyecto de este parque tecnológico?

En muchas horas de conversación con el científico pereirano Luis Jaime Valencia Ceballos vimos la necesidad de crear un ente donde se pueda concertar los intereses del sector empresarial, la sociedad civil, la academia y el gobierno. Esa es una idea que durante cerca de 10 años él ha planteado, hasta que el año pasado se creó el Centro de Innovación y Productividad Valle del Risaralda, Risvalley, que hace parte del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. Lo importante aquí es que es un proyecto que surge desde la sociedad civil y la idea es generar unas redes colaborativas con científicos de la talla de Valencia Ceballos a nivel global para ayudar a sofisticar el aparato productivo a nivel regional y nacional.

¿Cómo opera un centro de esta naturaleza?

En este momento el centro como tal está por cumplir un primer año para poder presentar documentación para un proceso de acreditación. La idea es que en este se concerten las empresas, el gobierno, la academia y la sociedad civil, para que entre los cuatro podamos trabajar proyectos conjuntos. Nosotros tenemos visualizadas una serie de áreas en las cuales podemos hacerlo, como son la innovación y desarrollo, ser el outsoursing del aparato productivo; convertirse en un laboratorio de políticas públicas; realizar inteligencia competitiva y vigilancia tecnológica. En ese el año pasado hicimos una serie de reuniones con actores locales, entre ellos la Cámara de Comercio, la Oficina de Planeación de la Universidad Tecnológica y otras instituciones, pero no se ha tenido eco. Sabemos que existe mucho escepticismo cuando se plantea este tipo de ideas innovadoras, es difícil que haya aceptación. Y lo que queremos es que tanto el sector de las pequeñas como las grandes empresas hagan una inmersión en la innovación y el desarrollo, que es la única forma de ser competitivos a futuro.

¿Ya hay un marco legal que ampare este tipo de proyectos?

En varios países se han establecido algunas disposiciones que regulan ese proceso que se da en las universidades que es la investigación de la cual surgen unos descubrimientos, éstos es necesario trasladarlos al sector productivo y ahí es donde se dan la investigación y el desarrollo de los procesos de innovación. Nada se logra con que todo ese conocimiento se quede en los anaqueles de las universidades, necesitamos que eso sirva para el desarrollo económico. Hay casos muy exitosos en el mundo, como la Ley Bayh- Dole de 1980 en Estados Unidos que se expidió para facilitar que el sector productivo pueda hacer uso de los descubrimientos que han sido financiados con recursos federales o estatales. Cuando uno observa estados como Massachusetts, uno de sus cinco renglones económicos es la educación superior, no tanto por el número de estudiantes en las aulas sino por todos los recursos que jalonan a nivel federal y estatal y del sector privado para hacer investigación y desarrollo. Eso es una potencialidad de Risaralda.

¿Existe en Colombia una ley en esta misma dirección?

En el país ya se dio una ley para fortalecer el sector de las spin-off, que son empresas que surgen desde la academia en donde se da la posibilidad de que tanto los estudiantes como los profesores e investigadores y la misma universidad y el sector privado, puedan desarrollar o participar de lo que es la explotación de esos avances que se dan desde la academia. Aquí en la Universidad Tecnológica ya hay algunas spin-off en maduración y hay un caso muy exitoso de la Universidad Nacional que lleva 20 años trabajando en una spin-off dedicada al sector apícola en Ibagué. Y eso es una fuente de ingreso para las universidades, al punto que la Universidad de Harvard obtiene muchos recursos por la explotación de sus marcas, patentes, registros y propiedad intelectual.

¿En esencia lo que se plantea es una especie de Silicon Valley?

Hacia un futuro creo que el Valle del Risaralda como tal debe ser el centro de una gran transformación del aparato productivo a nivel nacional, porque esta zona está ubicada estratégicamente con todo el desarrollo de autopistas de cuarta generación, vamos a quedar ubicados a 500 kilómetros del Golfo de Urabá en donde se están construyendo tres nuevos puertos y estamos conectados por doble calzada con Buenaventura a 220 kilómetros. De manera que esta región, creando una serie de estímulos y desarrollando algo parecido a las zonas económicas especiales, pudieramos desarrollar empresas que hoy en día no generan mucha tributación al estado porque casi no hay, como empresas de alta tecnología, de economía naranja, de la cuarta revolución industrial, de cero emisiones. Y si a eso le complementamos que está el aeropuerto de Cartago subutilizado y que a este desarrollo se podría incorporar la navegabilidad de los ríos, estamos ubicados en una zona de mucho futuro.

¿Qué es lo que ha faltado para poder a andar esta iniciativa?

Que tenemos que dejar de ser vergonzantes frente al desarrollo empresarial. Casi todos nuestros gobernantes no tienen dentro de sus propuestas el desarrollo productivo, mientras que China socialista, pero capital del nuevo liberalismo, en medio de la crisis que está viviendo hoy, está planteando estímulos tributarios, bajar tasas de interes y generar incentivos para ayudar al aparato productivo. Así que esa discusión ya quedó cerrada, en el mundo ya no se trata de izquierda o de derecha, cualquiera que quiera gobernar y generar un desarrollo de la sociedad necesariamente debe dar incentivos para que la creatividad del empresario pueda proyectarse. Necesitamos  una política clara en innovación y desarrollo. En Pereira desde el 2011 hay un acuerdo que trata de fortalecer el sector, pero se queda en focalización de recursos en otras áreas, lo que necesitamos es generar a través de centros como el de Risvalley para que se pueda hacer vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva, lo que significa que las empresas puedan mejorar sus condiciones de competitividad para insertarse en los mercados globales.

¿En tecnología estamos preparados para ese desafío?

Nosotros tenemos un cable de fibra óptica que conecta todo el país, es una autopista de comunicaciones muy robusta, pero está subutilizada porque no hay incentivos suficientes para crear empresas de base tecnológica que es lo que necesitamos desarrollar. Necesitamos crear todo un ecosistema en el cual deben participar también los capitales de riesgo frente a este tipo de emprendimientos como se hace en Silicon Valley en Estados Unidos.

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